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9/2/16

Dientes Sanos: Hazle Caso a Estos Consejos

Cepillarnos los dientes todos los días es uno de los hábitos diarios que adoptamos desde la infancia para el resto de la vida. Desde que somos pequeños nos enseñan que a través de este se reduce la presencia de bacterias dañinas en la boca, principales responsables de las caries y otras enfermedades.

Hay quienes prefieren los cepillos de dientes de cerdas duras porque piensan que estos son más efectivos a la hora de remover la suciedad y la placa bacteriana. Lo cierto es que los más apropiados son los de cerdas suaves o extra suaves, que tienen la misma función pero sin causar erosión en el esmalte dental.

Tras ingerir cualquier alimento, en especial si son zumos ácidos, es conveniente esperar entre 30 y 40 minutos antes de cepillarse. Hacerlo de forma inmediata o esperando solo algunos minutos aumenta el riesgo de sufrir el deterioro del esmalte dental.

No siempre hay que esperar tres o cuatro meses para cambiar el cepillo dental. Con solo observarlo se podrá determinar si ya es momento de remplazarlo por uno nuevo. Si este empieza a lucir deteriorado se debe cambiar por uno nuevo para garantizar que los dientes quedan bien limpios.

El azúcar está catalogado como el principal enemigo de la buena salud oral. Su consumo diario incrementa el riesgo de caries y causa deterioro en las piezas dentales.

Un cepillado con bicarbonato de sodio le proporciona varios beneficios a los dientes. Por un lado, sirve para reducir el exceso de placa bacteriana y restos de alimentos que le dan un tono amarillento.
También sirve para reducir la presencia de bacterias en la boca y neutralizar los malos olores causados por la halitosis.

Sabemos que muchos ya conocen esta regla, pero no está de más destacarla, porque aún hay quienes olvidan usarlo todos los días. Al momento de usarlo procura hacer movimientos en zigzag y utiliza siempre una sección del hilo limpio.