El ginseng es muy conocido en la medicina tradicional china y
empleado desde hace miles de años debido a sus bondades y aplicaciones.
¿Sabías que hay diferentes tipos de esta planta y que cada una tiene
sus propiedades? Conoce los beneficios del ginseng en este artículo.
Raíz de ginseng: qué saber
Desde hace muchos siglos el ginseng está considerado como un remedio natural para tratar decenas de dolencias.
En la actualidad se han realizado investigaciones científicas para
determinar sus verdaderas propiedades y han llegado a la conclusión de
que son muchas y muy beneficiosas.
También
conocido como ginsén, es originario de Asia y se utiliza principalmente
en Corea y China, así como también en Siberia. Crece en terrenos
húmedos y bosques de abetos, aunque hoy en día se trata de una especie
de reliquia pues solo se encuentra en sitios algo inaccesibles. El ginseng ha sido considerado como “la cura de todo” desde tiempos inmemoriales.
En
Rusia está declarada como especie protegida debido a su escasez y
además se la venera en varios rincones del planeta. Los médicos chinos
la llaman “raíz del cielo” y los coreanos dicen que es de “interés
nacional”. Seguramente has oído hablar del ginseng porque en los últimos
tiempos ha aumentado la oferta en Occidente (en cremas, lociones,
pastillas, etc).
Existen diversos tipos de ginseng, aunque los tres más importantes son:
- Ginseng blanco: es la raíz nada más ser recogida.
- Ginseng marrón: es la raíz seca.
- Ginseng rojo: la raíz tostada al vapor y secada la sol.
¿Para qué sirve el ginseng?
Sus componentes lo convierten en un remedio ideal para equilibrar el organismo, reducir dolores y tratar enfermedades. Entre los beneficios que aporta el consumo de esta raíz hallamos:
Devuelve la energía
Si nos sentimos muy cansados o agotados el ginseng es un perfecto estimulante que no provoca sobreexcitación
(a diferencia de otras plantas). Se usaba en Oriente para que los
soldados recuperaran las fuerzas tras los combates, así como también en
la rehabilitación de heridos o enfermos.
También reduce la fatiga crónica, el insomnio y es indicado en los deportistas para rendir más en las pruebas o entrenamientos.
Quita el estrés
Los
betacarotenos incluidos en el ginseng permiten que los problemas y
actividades cotidianas no traigan como consecuencia picos de estrés.
Esto se debe a que ayuda al organismo a regular la producción de cortisol (conocida como la hormona del estrés) y a aumentar la sensación de bienestar. Se emplea bastante para ayudar a las personas con depresión.
Estimula la capacidad intelectual
El ginseng tiene propiedades vasodilatadoras y antiagregantes que mejoran la circulación del cerebro y, por ende, aumentan el rendimiento mental.
Se usa para agudizar la memoria,
entender cuestiones difíciles del estudio o el trabajo, incrementar la
capacidad de comprensión y facilitar el aprendizaje en todos los
niveles. También permite la concentración y hay estudios que indican que previene la enfermedad de Alzhéimer.
Disminuye el colesterol y el azúcar en sangre
Debido a sus componentes, el ginseng mejora la calidad de la sangre
y es recomendable para aquellos que tienen colesterol, diabetes o
hipertensión arterial. En el caso de los diabéticos activa la producción
de insulina.
Fortalece las defensas
Si sueles enfermar muy seguido no dudes en consumir raíz de ginseng para reforzar el sistema inmunitario y hacerle frente a los virus y bacterias.
Además, los estudios han revelado que esta planta tiene propiedades antitumorales.
Esto significa que evitan o neutralizan el crecimiento de las células
cancerosas. A su vez, prolonga la funcionalidad del organismo en las
personas mayores mejorando su calidad de vida.
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