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9/9/15

Las Colas En Venezuela

Las colas en Venezuela se producen en parte por la falta de una producción que garantice la soberanía alimentaria de nuestros congéneres, nos acostumbramos a vivir de la renta petrolera, todo lo que consumo lo compro en el exterior y lo consumo gastando los dólares de la renta petrolera.

Las colas en Venezuela se producen por la inconsciencia de comerciantes los cuales reciben la mercancía, sacan a vender al pueblo que está en una cola afuera del comercio quizá el 10% de los productos y el resto lo desvía para buhoneros o bachaqueros que lo venden 500% por encima del precio establecido.

Las colas en Venezuela se producen por la conducta apátrida y antipueblo de funcionarios que permiten en sus propias narices el desvío de productos a cambio de uno o dos bultos de la mercancía que él mismo está ayudando a escasear.

Las colas en Venezuela se producen por la desfachatez y avaricia de empresarios que obteniendo dólares de la república a precio preferencial muchas veces o compran un pequeño porcentaje o no compran nada, y los dólares los meten en el mercado negro obteniendo pingües ganancias.

Las colas en Venezuela se producen por la avaricia y falta de sentimiento de hermandad de las personas llamadas bachaqueros, los cuales se llevan familias completas a hacer colas para comprar cantidades importantes de mercancías y venderlos a precios exorbitantes, estafando al pueblo humilde de esta forma.

Las colas en Venezuela se producen a causa de funcionarios de nuestras fuerzas del orden, militar o policial los cuales se corrompen recibiendo prebendas de comerciantes los cuales los compran y a causa de esto  permiten el  desvío y venta de productos al precio que el comerciante le venga en gana.

Las colas en Venezuela se producen cuando el gobierno y sus funcionarios no cumplen y no hacen respetar las leyes de la república que están establecidas para controlar la ambición desmedida de comerciantes inescrupulosos.

Las colas en Venezuela se producen cuando nosotros mismos no ejercemos contraloría y nos quedamos callados ante el atropello a nuestra vista, es hora de la denuncia, es hora del reclamo, es hora de no dejarnos fregar por aquellos que obtienen pingües ganancias porque nosotros muchas veces se lo permitimos.